Quien diga que jugar a un videojuego es sólo apretar botones y que es cosa de niños es porque no ha tocado un mando en su vida. O al menos no en los últimos años.
El videojuego ha evolucionado de una manera brutal durante esta década. Ha pasado de ser un género orientado en gran medida al adolescente a convertirse en un referente cultural que genera más dinero que el cine o la música.
Los estudios han crecido y se han convertido en auténticas factorías, y el proceso de elaborar videojuegos se ha complicado de manera exponencial. Seguro que esto no te parece nuevo: algunos de ellos son lo más parecido a una película jugable.
Y como tal, hacen falta directores, hacen falta actores, hace falta una banda sonora a la altura y sí, también hace falta doblaje (en aquellos países donde es costumbre).
Los propios desarrolladores lo reconocen sin ningún pudor: copian y utilizan técnicas cinematográficas del cine. Un ejemplo claro y muy celebrado es el de Heavy Rain:
Con el realismo que están alcanzando los gráficos, es posible crear personajes que parecen de carne y hueso. Las técnicas de captura de movimiento se hacen necesarios y L.A. Noire promete en ese aspecto:
Pero en personajes creados por ordenador la voz se convierte en un instrumento fundamental para atrapar al jugador, para hacer aún más reconocible al personaje. Un ejemplo, el Halo 3:
Y la música. Ya dedicamos un post a la música de los videojuegos, y os dimos algunos ejemplos de bandas sonoras que nos gustaban. Pero para eso hay todo un proceso:
Por último, el doblaje. Al español, en nuestro caso. Las casas de videojuegos saben que ofrecer el videojuego en el idioma del consumidor son puntos ganados y un ingrediente necesario para el éxito.



