Hoy ha aparecido en las tiendas el mono más famoso de todos los tiempos, con permiso del inefable King-Kong. El Donkey Kong Country Returns para Wii. Más aventuras de este mono que empezó como villano pero que se reconvirtió (no sabemos si con algún curso del INEM) para protagonizar una de las sagas más conocidas y exitosas de Nintendo.
Y parece, por lo que se ha ido viendo antes del estreno y por lo que se opina en la red, que el juego consigue mantener las virtudes de los originales de Supernintendo (con el DKC de la Nintendo 64 hay más controversia) y todo ello con una imagen y una jugabilidad mejoradas. En definitiva, el mono vuelve desde el pasado con mucha clase.

No es el único caso de videojuego que resucita cual zombie, sí, esos que ahora están tan de moda, y se abre un hueco entre los más vendidos y jugados (¡que es más importante!).
Hace algo menos de un mes, a mediados de octubre, otro bicho emblemático reapareció en las consolas virtuales de todas las plataformas. El erizo azul Sonic, ese que lucho con Mario allá por los 90 por convertirse en el rey de los hogares de todo el mundo, volvió con el primer episodio de la 4 parte de sus aventuras. Y durante el mes pasado fue lo más vendido de Play Station Network.
Son dos ejemplos de sagas que vuelven y que, además, vuelven con éxito (porque todo parece apuntar a que el nuevo DKC será un éxito). Pero, ¿es esto falta de creatividad? ¿Es una manera de explotar a la gallina de los huevos de oro?
Gracias a las consolas virtuales ha sido muy fácil (¡y muy barato!) para las compañías ir sacando títulos añejos para deleite de los jugadores más nostálgicos. Algunos de ellos, con mucho éxito. No parece idiota aprovechar esa demanda de determinados juegos para sacar versiones nuevas, más elaboradas pero conservando el gusto clásico.
Es lo que parece que han conseguido con el DKC. Y mientras lo hagan así de bien, ¿que más da que no sean juegos nuevos?



